El hombre en la barra III

Te has sentido estúpido?

Y no me refiero a la falta de destreza con la cosas y la torpeza innata de algunos. No. Me refiero a esa estupidez inefable. Esa que sientes por no haber dicho lo que querías, por no actuar a tiempo, la estupidez humana que se destaca por ser  íntima y personal, que tarde te hace pensar si debiste tomar la iniciativa, cambiar la decisión, atreverse y no pensarlo tanto.

Y que nos queda? Pocos hoy por hoy piensan en el bien común, y en lo que es mejor para todos. Pero, ¿Quién piensa en ellos? En un mundo de mentiras egoismo e hipocresía no se sabe con quién estar seguro, piensas en el bien común mientras todos piensan en el bien propio. Y no aprendes, sigues aferrandote a ser un ser estúpido y terco que quiere cambiar las cosas, uno que no esta compitiendo mas que comsigo mismo. En una pelea justa…

Pues no, no eres estúpido, asi la vida te haga pensar que así es. Sólo (a mi manera de ver las cosas) estas en el lugar y tiempo equivocado. En una sociedad que va mas allá de ser competitiva y pasa por encima de los demás. Sin principios ni valores.

Solo ten presente estúpido, no dejes de ser así, resiste, encontrarás a alguien como tú y hará que valga la pena.

Porque tu palabra y tus acciones te definen. Llegarás lejos siendo tu mismo. Alcanzarás todo lo que quieres, todo al final valdrá la pena, porque en el sacrificio esta la satisfacción de las victorias. No cambies. Quierete por lo que eres y los demás nunca llegarán a ser.

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Time and time again…

Y el tiempo te da la razón. Descubres que al final sólo tenías que esperar. Que debes darle valor a cada uno de tus dias…. “Que la mejor parte de un mal día es saber que esta bien, el color de todo cambia, el cielo reorganiza su sombra.” Entonces lo entiendes, lo asumes con convicción,  y emprendes el camino por más, ni te detienen ni te detienes, vas por más, sabes que hay más.

También entiendes “Que lo peor de un buen día es lo único que no dices. Y no sabes cómo, pero tú quieres (¿Qué quieres?) Ojalá hubiera alguna manera” entonces aprendes a no conformarte, a tomar el riesgo, a saber que el merecer una segunda oportunidad no indica que la vida este en la obligación de dartela…

Y el tiempo llega, y llega otra vez, aprendes a esperar, a luchar, a perder y a ganar, a seguir siendo terco, a saber que esta totalmente bien ser tú, ttansformas tu confianza y vas por más.

 

 

 

Denegado

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A veces el panorama no es el mas alentador. Y te sigues aferrando a tener paciencia y día a día esperar lo mejor de ti, lo mejor de los demás. Luchas contra la corriente, buscando el lado bueno de las cosas, deseando que todo sea mejor. Bien dicen “soñar no cuesta nada” pues si cuesta, cuesta la ilusion.

En un panorama como el de ahora, la sociedad no te permite ser vueno, se rie en tu cara mientras otros pasan sobre ti y fanfarronean sus “logros” a base de dehonestidad, fraudes y perversidad. Qué podemos exigir en una sociedad que basa sus cimientos en mentiras, que le da la oportunidad no al mas apto, ni al mas competente, sino a aquel que agrada por lo que dice y te envuelve rn tus palabras. Ese fanfarron que juega a ser quien quieres que sea y de dice lo que quieres escuchar. Una sociedad desigual donde el merito, el esfuerzo y la dedicación estanmandados a recoger y se volvieron obsoletos, siendo mam importante saber conocido de quién eres y quién te recomendo.

Un mundo retorcido en el cual estes denegado.

Los días cortos han terminado…

Los días cortos han terminado…

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La brisa, la lluvia, la gente y sus afanes. Ansiedades y emociones en un mundo por encontrar, por descubrir. Adiós a otro día de posibilidades.

El vinilo de siempre, el tornamesa en posición, el cenicero a rebosar de ideas inconclusas. Las fórmulas, los números, una y otra vez, adiós a otro día de posibilidades.

El susurro en los oídos, el chirrido en la cabeza, los días cortos se esfumaron, las opciones se acabaron las ilusiones se quebraron, y adiós a otro día de posibilidades.

El timbre de la puerta, da paso a la madrugada, y con ella empieza otra vez, un  día más de posibilidades, con las palabras que se borran, los pensamientos que no se dicen, las ideas que pasan por uno y otro panorama que se quedan en la imaginación de otro día de posibilidades.

Te recuestas en el prado, envuelto en la brisa que asoma del verano, sólo queda el suspiro, el recuerdo, el momento entre los dedos, adiós a cada una de esas posibilidades.

Entre letras: Is there a ghost

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“I could sleep. When I lived alone, Is there a ghost in my house?” Is there a ghost – Band of horses.
Siempre hay un fantasma a la hora de dormir, y nos hace repasar el día y pensar en cómo hubiera terminado bajo distintas elecciones. El fantasma nos hace ver cada detalle y nos lleva a divagar sobre lo que pudo haber sucedido bajo otras condiciones, otras elecciones, otra perspectiva…
Pero el fantasma también llega aún en un buen día, porque se encarga de recordarte aquellos futuros que no puedes controlar, todos los deseos y pasiones, de cómo desearías que fuera y de cómo en ocasiones no depende de ti, en que por más que lo desees se sale de tus manos por tu propia cuenta y aquel fantasma repasa una y otra vez las maneras en que podría terminar si todo saliera como lo deseas, en todos los posibles futuros perfectos que imaginas que pueden llegar a ser, que desearías que llegaran a ser…
Deberías ir a dormir, porque la única forma de vencer al fantasma y aterrizar esa mente hiperactiva, hacer lo que está en tus manos y dejar de suponer días posibles bajo cada uno de los escenarios que están solo ahí, a la sombra del fantasma, que únicamente aparece cuando llega un anhelo, una oportunidad, un deseo, un cambio de oportunidad… Ve a dormir y vence al fantasma, si ha de suceder haz todo lo que esté en tu manos y hazlo de corazón, pero pensarlo una y otra vez hasta el amanecer no hará que se vuelva real, tan sólo alimentas al fantasma y te llenas de miedo de no lograr ese utópico momento.
Ve a dormir.

Estamos viejos Doc!

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Hoy fui a ver la nueva película en cine, los increíbles 2, 14 años después de su primer lanzamiento… Recuerdo la primera vez que la vi, era el año 2005 y cursaba séptimo grado en el Mayor, con mis amigos de colegio Pablo, Jaime y Cristian, o como le decimos desde aquel entonces “Frozo” debido a la película…  Hace ya 14 años, en aquel entonces no se me pasaba por la cabeza quien sería ahora y ni imaginar todo lo que viviría al pasar de los tiempos. Era ese chiquillo que veía la vida pasar sin preocuparse por lo que vendría, no tenía motivación alguna más allá que su amor apasionado por la música, ni imaginarse en lo mas remoto de sus pensamientos que terminaría siendo matemático y pasaría hoy por hoy sus días como profesor.

Y son ya 14 años, en los que nada de lo planeado salió, lo planeado no salió bien, los amigos de aquél entonces se redujeron y llegaron nuevas personas que son como hermanos. Se experimentaron cosas inimaginables en aquel entonces, se estudió una profesión que no estaba en planes y se ejerce una vocación totalmente descartada en aquel entonces.

Hay quienes ven en “vivir el sueño” viajar, recorrer el mundo, tener lujos y presumir adquisiciones… Yo estoy viviendo el sueño, sumando experiencias en mi vida, viviendo cada día una nueva travesía y disfrutando de aquella magia que le pone sabor a cada uno de mis días.

El tiempo ha pasado, las circunstancias han cambiado, y si, los años no vienen solos, pero vaya si se han gozado. son 14 años de memorias irreemplazables, de recuerdos valiosos y de proyectos que hacen de cada día vivir el sueño.

El hombre en la barra II

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Y como si se tratara de una buena broma, de las ironías de la vida… Hoy estoy aquí sentado, en el mismo bar, en la misma silla, justo en donde alguna vez vi al hombre de la barra y me pregunte tantas cosas tan existencialistas en aquel entonces. Hoy muchas cosas han cambiado, la vida me premió estudiando lo que quería y llenándome día a día de satisfacción, tente mi trabajo, tente mis amigos, pinpo mis reglas y juego mi vida.

Aunque tardó hoy puedo decir que todo lo hecho y no hecho hasta ahora ha valido la pena y me ha posicionado en donde estoy.

La gente verv a este hombre en la barra, solo, pensativo, escribiendo en su celular y sonriendo, pero nunca imaginaran todo lo que ha recorrido para llegar hasta ahí y lo significativa que es esa sonrisa, lo que costó y lo que traerá.

Hoy soy el hombre de la barra, irónicamente distinto a lo que imaginé tiempo atrás, sin saber que la historia hasta ahora comenzaba…